domingo, 13 de febrero de 2011

A mí me da lo mismo que la gente no apueste un duro por lo nuestro, y que se rían de lo patético que les pueda resultar esto. A mí me da igual que nos vean y nos señalen. Me da lo mismo que hablen mal de vos, de mí, de nosotros. Porque nadie sabe. Y son todos unos ignorantes. Me da igual si tuve que caerme varias veces, si ahora tengo un poquito más claro lo que quiero. Porque a mí no me hace falta que nadie crea o no en lo que tenemos, porque nadie sabe lo que tenemos. Y nadie comprende los diàs nueves, ni ve Enero con los ojos que yo lo veo, ni siquiera saben lo que pensamos cuando nos miramos. O lo que sentimos, cuando nos besamos... Tampoco nadie es capaz de entender el esfuerzo que haces por mí, o los abrazos que nos damos. Nisiquiera pueden ver lo importante que puede llegar a ser un lugar simplemente por haber estado ahí contigo. Y mientras hablen, seremos más fuertes. Porque mientras yo sea tú razón, y tú seas el lugar en el que quiero estar, lo demás me resbala.